El Bar Restaurante Las Nieves está en el núcleo urbano de Tudanca, a unos 50 metros de la principal atracción del pueblo, la Casona donde pasó largas temporadas D. José Mª de Cossío.
El bar está en la planta baja y el comedor en el primer piso. Es el único bar en el casco urbano, así que la animación está asegurada. Y más cuando compruebas que el trato es amable, y lo mismo te sirven prontamente un café, que un vermut acompañado de cualquier rica ración.
Chema y Amaya mandan en la cocina y en la sala respectivamente. El, manejando con solvencia los guisotes y carnes que Amaya nos anuncia. Ella, moviéndose escalera arriba y abajo, con eficiencia y simpatía.
Estamos en un restaurante sencillo, donde el papel viste las mesas y la carta física no existe, se recita. Disponen de un menú o también se puede comer a la carta. Aquel día nos decidimos por la carta.
A esa primera hora de la tarde hacía calorcito. Uniendo esa circunstancia al hecho de que había que conducir después de comer, nos animó a pedir agua mineral y una cervecita pequeña.
Como entrante compartimos unos torreznos y croquetas. Bien los torreznos, notables las croquetas: Buena bechamel con un poquito de pimienta blanca y una pizca de nuez moscada. Jamón que se sentía y bien fritas. Merecieron la pena.
En segundos platos, Entrecot y Costilla al horno, ambos platos con acompañamiento de patatas fritas, y el entrecot también con pimiento de piquillo.
Yo ataqué el entrecot. Con buen punto, carne jugosa y sabrosa. Uno de los mejores que he probado en los últimos tiempos. La costilla, tierna y gustosa, mereció también el aplauso.
De postre compartimos unas natillas caseras. Cremosas, con el sabor inconfundible de la canela y el limón. Muy buenas.
En fin, comida sencilla y con buena materia prima. Bien tratada y servida. Salimos contentos de la experiencia.
Terminamos con un paseuco final antes de coger el coche, para iniciar el camino de vuelta. Callejear por Tudanca, ver la Casona y comer en Las Nieves, es un plan recomendable.