Dentro del complejo Hotel Barceló León Conde Luna tenemos dos espacios gastronómicos: el NiMú Azotea y Casa Mando.

El primero, situado donde dice su nombre, con cocina moderna y vistas espectaculares a la ciudad antigua. También muy adecuado para tomar una copa, especialmente en las noches veraniegas.

Casa Mando, en los bajos del edificio, es un restaurante clásico, de cocina tradicional actualizada. Excelente servicio y ambiente dividido en varios espacios. Con decoración y mobiliario cuidados, que podrían situarnos en una casa de la alta burguesía.

Ya conocíamos Casa Mando de alguna otra ocasión por lo que íbamos con la seguridad de encontrar buena materia prima y técnica profesional. Elección segura.

El jefe de sala nos atendió con prontitud. Vimos la carta y escuchamos sus sugerencias del día. Pedimos unos puerros braseados con foie y reducción de naranja sanguina para compartir. Como platos principales nos decidimos por dos sugerencias: Risotto de queso Comté con zamburiñas y bogavante, y Merluza con salsa de nécoras, espárragos verdes y gambones.

Nos acompañó un Arzuaga crianza 2022., elaborado con 95% Tempranillo y 5% Cabernet Sauvignon, Malbec, Garnacha, Merlot y Albillo. Una crianza de 16 meses en barricas, con 70% roble francés y 30% roble americano. Un vino elegante y con personalidad.

Nos ofrecieron como aperitivo unas ricas aceitunas, para ir entrando en materia. Rápidamente nos llegó la ración de puerros. Un plato sabroso, en el que destacaban la presencia de la hortaliza, y una salsa densa con protagonismo del foie. Es cosa de gustos, pero nos habría gustado un punto más de cocción de los puerros. En todo caso, un buen comienzo.

Los dos platos principales, muy notables en sabor y presencia. El risotto, cremoso y con notable presencia sápida del marisco y del queso. Muy rico. Lástima que no viéramos el bogavante anunciado; es un fallo a corregir.

La merluza, hecha en su justo punto, bien acompañada por la salsa de nécoras, que no llegaba a enmascarar el pescado.

De postres, dos clásicos de la Casa, la Leche frita y las Fresas gratinadas.

La Leche frita, soberbia, de las mejores que he probado. Sabor, cremosidad y con las porciones rebozadas en el momento. Como acompañamiento una salsa de naranja exquisita.

La Fresas gratinadas, también excelentes. Presentadas en una cazuelita, sumergidas en buenas natillas y gratinadas con azúcar, al modo de la crema catalana.

En resumen, una vez revisitado este restaurante, cabe decir que es una muy buena opción para comer estupendamente en León. Muy recomendable, a pesar de los pequeños peros. Volveremos.

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