Hay días que apetece sentarse a comer y otros que la preferencia pasa por dar un paseo y dedicar el mediodía a un tapeo más informal.

Seguramente son momentos en los que el tiempo acompaña para bien; también cuando el cuerpo amanece con fuerzas y pide compaginar caminata y comida. Y por supuesto, cuando nos acompaña visita; en este caso, nuestra querida Sara.

Las opciones en Santander son abundantes y variadas. No se trata por lo tanto de agotar el tema en unas líneas; más bien mostrar lo que puede ser una jornada. Seguirán, por lo tanto, más días y más posibilidades para compartir con los queridos amigos de Saborius.

A primera hora de la tarde, con el sol alegrándonos desde su posición en el sur de la bahía, empezamos el paseo gastro. Empezamos en el Solórzano, bar emblemático del mediodía para tomar el vermut acompañado de cualquier tapa o ración. A tope de gente, se hacía difícil acercarse a la barra. Finalmente, encontramos nuestro rinconcillo.

Hay donde elegir, caracolillos, rabas, mejillones y muchas otras opciones. Y como no, las gildas.

Y así fue, un medio vermut de solera (dejamos el marianito para nuestros vecinos vizcaínos) con dos gildas. Reconstituyente aperitivo.

De allí bajamos al Bar Restaurante El Puerto, otro histórico de la zona de Puertochico. Siempre me acerco a curiosear en la vitrina refrigerada que hay al final de la barra, repleta de atractivos mariscos y pescados.

Una de las raciones míticas del Puerto es la compuesta por media de gambas en gabardina y media de rabas. Tanto las gambas como las rabas, recién hechas y con una fritura sobresaliente. Locales y visitantes no la solemos perdonar.

El paseo gastro terminó en el Bar Restaurante la Mayor. Es un buen sitio para comer o tapear. Buena y variada carta, con producto de calidad. Nos decidimos por las Almejas a la sartén. Almeja fina, la mejor, y de tamaño grande. Muy buenas, y con salsita que mereció la pena apurar con pan.

Nos faltó el postre, pecado de lesa patria. Pero el tiempo había pasado sin darnos cuenta y había tarea por hacer esa tarde. Recuperaremos otro día, para que el pecadillo se borre de nuestro historial.

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