Miguel Borreguero es el motor que mueve Tetuán 23. Un hombre curtido en cocinas de prestigio, que decidió ser protagonista de su propio restaurante. Estuvo al frente, durante varios años, de la cocina en La Ostrería en San Vicente de la Barquera. Antes trabajó en Madrid, en otros restaurantes de la región y también en diferentes países europeos.
Tetuán 23 está situado en el local que durante muchos años fue Casa Silvio, restaurante tradicional de cocina marinera. Miguel reformó absolutamente el espacio para convertirlo en un restaurante actual, cómodo y atractivo.
Nada más entrar, nos encontramos con la barra del bar, con algunas sillas altas, donde se puede tapear y probar cualquiera de las elaboraciones de la carta. A continuación, el comedor, y al fondo la cocina.
No conocíamos el restaurante; sí había leído algún artículo o reseñas sobre él. Así que un domingo cualquiera, después de las fiestas navideñas, decidimos conocerlo en directo.
Queríamos una comida divertida, más bien ligera. Ayuda mucho el diseño de la carta que permite, en muchos casos, pedir medias raciones o, incluso, unidades. Y a ello nos pusimos. Con una copa de verdejo en la mesa, pedimos una Croqueta de jamón y un Panipuri de steak tartar. A continuación, dos ostras en tempura de ali-oli. Terminamos los entrantes con dos mantous de tartar de gamba, guacamole y salsa ponzu.
Pequeñas porciones llenas de sabores sorprendentes, de factura impecable.
Como plato principal compartimos una dorada en tempura con tártara de chiplote. Perfectamente preparada, presentada y servida, con una tempura suave que permite apreciar el sabor del pescado. La salsa, estupenda, con un picantillo rico, no agresivo.
De postre, tarta de queso fresco Granja Cudaña y dulce de leche con helado de queso. Postre sobresaliente, con una porción de tarta cremosa, acompañada del dulce de leche y un helado que le iba perfectamente.
Cumplimos las expectativas. Como queríamos, fue una comida ligera y divertida. Y además de ello, muy sabrosona. Una cocina con inspiración cántabra pero llena de matices exóticos, peruanos y japoneses. Buen trabajo de la cocina y un personal de servicio atento y eficaz.