Hemos estado en Mansilla de las Mulas y no es la primera vez.

Años ha, llegamos a él haciendo el Camino de Santiago con mis queridos amigos Fernando y Esteban. Por aquel entonces, Gema fue nuestro sostén y apoyo logístico. En otra ocasión nos trajo hasta aquí una celebración familiar.

Este sábado de junio, el motivo está en ser lugar de paso en el Camino de Santiago y que las andarinas esposas del que suscribe y su buen amigo Julián, han terminado una de las etapas en esta localidad. Ellas caminan y nosotros, esforzados expertos en la logística del tema, buscamos lo mejor para que los cuatro podamos disfrutar de un buen yantar al final de cada jornada.

Conocemos pues las calles y plazas del pueblo, su muralla y puente medieval. Hemos oído hablar de las justas que se celebran cada año a finales de julio. Y también de la fama de sus tomates que celebran feria en agosto.

Hoy, final de etapa, hacemos parada en La Curiosa (C/ Párroco José Alvarez 12. Tfno. 608880588). Es una casa de comidas que antes fue farmacia. Aún quedan algunos recuerdos de la época en que fue establecimiento dedicado al cuidado sanitario. Como siempre, los gerentes del local siguen cuidando a los visitantes, ahora con su cocina y buen trato.

El nombre del restaurante se debe a la peculiar ubicación que ocupa, en un edificio histórico que fue, como comentaba antes, botica del pueblo. También, como un guiño a los antiguos utensilios, frascos y pócimas que allí encontraron.

El establecimiento dispone de tres plantas. La primera dedicada a bar; las otras dos a comedor. Una vez sentados, nos atiende Iván Ventura, gerente de esta Casa. Un hombre amable y amante de los perros: Nos oyó hablar de nuestro anciano boxer y nos invitó a que le subiésemos para que no sufriese los calores del día. Como sus articulaciones ya no son lo que fueron, añadió a la invitación un viaje en ascensor para que el animal no hiciese esfuerzos excesivos al subir las escaleras. Agradecidos, estimado amigo.

Después de ver la carta, nos disponemos a comer compartiendo raciones. Para acompañarnos un rosado Pardevalles, Prieto Picudo, fresco y afrutado, con un punto de carbónico que aún le da más alegría en este mediodía casi veraniego.

Empezamos con una Ensalada templada de puerros con higos y ahumados. Buena propuesta en la que el protagonismo de los puerros, producto habitual en las cartas de restaurante leoneses, se comparte con el salmón ahumado y las anchoas. El dulzor de los higos y las avellanas tostadas ligan bien y redondean la ensalada.

Seguimos con los Canutillos de cecina y queso con tomates confitados. Relleno sabroso de queso y cecina, envuelto en pasta brie recién horneada. Nos gustaron a los cuatro.

Continuamos con la Ensaladilla de bacalao con su pil pil. Peculiar ensaladilla por su acompañamiento de bacalao cocinado al pilpil. El pilpil servido a parte, para que cada uno añadiese la porción que deseara. También lo disfrutamos. La ensaladilla, en versión de patata muy cocida y trabajada, estaba rica. El pilpil también, y mezclados ambos productos, nos pareció acertado.

Terminamos la primera parte de la comida con un Arroz reserva con calamares y langostinos. Un arroz caldoso con sabor profundo del que no dejamos ni gota.

Completamos con dos postres. El Hojaldre de manzana y crema pastelera y la Tarta de la abuela. Los dos caseros y bien resueltos. Destaco el hojaldre, crujiente, sobre el que iba la manzana y una crema suave y delicada.

En resumen, comida rica y feliz experiencia. Buena cocina, grata compañía y un trato de 10 por parte del personal de esta casa. Espero que podamos volver a Mansilla y a la Curiosa. Mientras tanto, a pensar en nuevas etapas del Camino, con Santiago de Compostela aún lejos, pero cada vez más cerca.

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