Tudanca es un bello pueblo del interior occidental de Cantabria, situado en la comarca del Saja-Nansa, en un pequeño valle rodeado de montañas. Un día soleado como el que disfrutamos en nuestra visita, puede ser el momento perfecto para gozar de la excursión hasta la localidad y, como no, del caminar por sus calles.
El territorio municipal presenta un relieve montañoso y abrupto, con altitudes que oscilan entre aproximadamente 244 y 1815 metros. El río Nansa atraviesa el valle y actúa como eje natural de comunicación.
La localidad de Tudanca conserva un conjunto arquitectónico tradicional representativo de la arquitectura montañesa, declarado bien de interés cultural (BIC) en la categoría de conjunto histórico-artístico en 1983. El edificio más notable es la Casona de Tudanca vinculada al escritor José Mª de Cossío, actualmente convertida en museo y biblioteca. Al estar situada en una zona alta del pueblo, puede verse desde cualquier sitio.
El caserío tradicional (casonas, casas montañesas, arquitectura rural) comenzó a configurarse entre los siglos XVII y XVIII, con construcción de casas nobles y populares, muchas de las cuales constituyen hoy el patrimonio arquitectónico del municipio.
Casas y urbanismo bien conservado, con algunas peculiaridades difíciles de ver en otros sitios de Cantabria. Me refiero, por ejemplo, a la presencia de hornos incrustados en la fachada de algunas casas, perfectamente visibles desde las calles.
José Mª de Cossío llegó en mayo 1975 a un acuerdo con la Diputación provincial de Santander, mediante el cual le cedía su Casona de Tudanca, las fincas anexas y todo lo que contuviera a su muerte a cambio de una pensión vitalicia.
A su fallecimiento en 1977, el inmueble y su contenido pasaron a ser propiedad de la Diputación que inicia las actuaciones para convertirle en un Museo Biblioteca siguiendo el ejemplo de la Biblioteca de Menéndez Pelayo en Santander, de la que José Mª de Cossío había sido director interino en los años treinta.
La Casona de Tudanca es un edificio construido en 1752 por encargo de su propietario Don Pascual Fernández de Linares, un indiano que tras hacer su fortuna en Perú retorna a su pueblo y trata, mediante su edificación, mostrar su riqueza.
Es una edificación compleja que incluía Torre sobre pasadizo, Capilla y Casa para vivienda con establo en la planta baja, integrados en una complicada estructura.
El pasadizo responde a una servidumbre de paso que el Concejo de Tudanca obligó a respetar y que le confiere una apariencia poco habitual en las Casonas de Cantabria.
La singularidad de la Casona consiste en que es el fruto de la labor de acopio de una familia, singularizada en el último propietario, José Mª de Cossío. No es, por tanto, un museo al uso; los criterios de selección de las piezas son las propias de Cossío y sus antepasados.
El arte y la literatura tienen una representación significada, pero también el mobiliario que desde 1752 fue incorporado a la casa, por los diferentes propietarios: piezas de uso cotidiano, junto a obras realizadas por artistas de primer nivel, conforman una colección heterogénea y particularmente valiosa.
Mobiliario: Camas, baúles, arcones, sillas o mesas, armarios o bargueños de diferentes estilos y procedencias, expuestos en disposición de ser utilizados.
Arte: Oleos, acuarelas, grabados, dibujos, esculturas en terracota o bronce, talladas en madera y ricamente policromadas.
Textiles: Se conservan sábanas bordadas, colchas y manteles, junto a casullas antiguas ricamente bordadas, o un poncho ceremonial peruano bordado en plata con el escudo familiar.
Literatura: La biblioteca y el archivo no son en este caso auxiliares del museo, sino que conforman la parte más valiosa de las colecciones. Los manuscritos literarios, la correspondencia autógrafa o las fotografías de los principales escritores del S. XX convierten esta parte de la colección en referente nacional.
El paseo por Tudanca y la visita guiada a la Casona, bien merecen terminar con una parada para comer en Las Nieves, bar-restaurante muy bien situado frente a la Casa-Museo. Buena cocina tradicional y servicio atento